miércoles, 14 de noviembre de 2012
Indignado cuando se cierran hospitales, se desmantela la educación pública, se suprimen las líneas de investigación, se reducen las ayudas a los más necesitados, se corren tupidos velos sobre las corruptelas, se abandonan a su suerte a los jóvenes, se promueven oscuros acuerdos entre los partidos dominantes, se pliegan todos los intereses del estado ante los mandatos de los mercados, las instituciones públicas crecen en parásitos en vez de menguar. Cuado los cerebros privilegiados tienen que buscar refugio fuera de nuestras fronteras, los profesionales en los que hemos invertido esfuerzo, tiempo y dinero tienen que buscar el simple sustento en otros paises que aprovechan esta gran ventaja competitiva, también cuando los políticos dicen que la cultura es política si los critican, y cuando veo cada mañana a mi vecino que duerme en los bajos de mi edificio buscando un poco de refugio a falta de otra cosa mejor.
martes, 2 de octubre de 2012
Indignado me siento cuando nos acusan de antisistema, evidentemente los que apoyan el sistema, los que lo quieren perpetuar para su beneficio acusan a otros de intentar cambiarlo. Es evidente que estoy en contra de un sistema que pregona y se atrinchera con la ayuda de la fuerza pública, que la situación actual, y lo que es peor, la que viene, es la natural, la legal, la inamovible. Y lo que más me idigna es que lo dicen desde la prepotencia de un nivel privilegiado que tiene un origen dudoso, porque dudo de las fuentes y dudo de la moralidad o legalidad natural de lo recibido por herencia.
sábado, 22 de septiembre de 2012
Indignado me siento al escuchar como los aduladores nos dicen que la competencia favorece a los consumidores. Por desgracia ya está aquí la prueba de que esto no es verdad. La paradoja surge cuando se identifica el consumidor con el trabajador. La competencia es buena porque bajan los precios a los consumidores, pero para que bajen los precios hay que bajar los salarios de los "consumidores", perdón, los trabajadores. Y llegamos a un escenario conocido, los salarios no dan para mantener el nivel de vida de los trabajadores, que a su vez no pueden consumir. Para intentar vender hay que bajar los precios (aumentar la productividad es´la opción más compleja) y lo más rápido es bajar los salarios, pero si los salarios caen, los trabajadores-consumidores no pueden adquirir artículos, pero hay que vender, para bajar los precios y poder vender bajamos los salarios, pero claro... quien va a poder comprar. Pues los que no sufren bajada salarial y sí sacan provecho de la bajada de precios, piensa tú mismo el final de esta historia.
No te deprimas, hay salida... otro día.
No te deprimas, hay salida... otro día.
martes, 14 de agosto de 2012
Indignado me siento cuando se acusa de ladrón a quien roba para comer. También cuando quién lo hace es el dirigente acomodado y con los bolsillos llenos de lo que le aprovecha su cargo. No se puede justificar que se tome la justicia cada uno por su cuenta pero es simplemente comprensible. Pero más indignante es que quien levante la voz para acusar sea el vecino, el compañero, el igual, creyéndose superior porque se cree tocado por la mano divina, "esto no es para mí, yo no soy así". Pero se habrá de verdad preguntado hasta qué punto llegaría en su caso. Aunque lo haya hecho no conocerá la respuesta, nadie sabe de lo que es capaz hasta que está en la situación. Y el colmo de la indignación es que además el acusador sea premiado por el dirigente que maquillado de padre protector del bien común sólo utiliza el poder y es sistema para beneficio propio. Hay veces que uno piensa que en cada plaza de cada pueblo debería instalarse una guillotina como aviso de lo que una vez hizo el pueblo contra sus dirigentes y así alguno tal vez se lo pensaría más antes de actuar.
viernes, 27 de julio de 2012
Indignado me siento cuando la vida no vale nada, cuando sólo importa la medida del dinero, el hombre ha dejado de ser la medida de todas las cosas hace ya mucho tiempo. El imperio del economicismo sobre todas las cosas que nos pone a la altura de todos los tiempos, nada ha cambiado, porque detrás lo único que se esconde es el deseo de acaparar poder, y eso es así desde que el hombre es hombre. Creíamos haberle puesto alguna frontera pero se están rompiendo a pasos agigantados, porque avanzar cuesta mucho pero retroceder se retrocede a gran velocidad. La frontera del conocimiento de la historia, la que nos brinda la inteligencia como elemento de superioridad. Pero no, otra oportunidad desperdiciada, hay que volver a empezar a reconstruir lo que hemos roto. Y cuanto antes empecemos mejor...
lunes, 21 de mayo de 2012
Indignado me siento cuando nos presentan como la única salida del sistema que ha fracasado seguir dentro del sistema. El sistema está basado en vivir a costa de... hemos esquilmado regiones, paises y continentes para acaparar riquezas. Hemos inventado un modo de tapar la boca al pueblo llano que reclamaba parte del botín pirata con ilusiones y fantasías, pero la fuente se seca, el mundo cambia de raiz, se rebelan los explotados y la solución es que la dirección de la explotación se dirija hacia otro lado, aunque sea con una vuelta atrás. El dilema futuro es quién seguirá viviendo a costa de quién.
viernes, 11 de mayo de 2012
Indignado me siento cuando los encargados de administrar los bienes comunes, que sí tienen dueño, todos nosotos, nos defraudan con su gestión y además salen indemnes, e incluso recompensados. Cualquiera de nosotros, simples trabajadores, somos de alguna manera castigados cuando no culplimos nuestros objetivos aún sin ser de tan altos vuelos. Al final no descubrimos nada nuevo bajo el sol, ya en aquella descripción de la España que se hacía en "El Lazarillo de Tormes" aparecía la descripción de lo que hoy pasa como si de una premonición se tratara: cuando el ciego cogía dos uvas del racimo, Lázaro, en silencio y pícaramente, cogía tres. Claro que en aquella ocasión la historia acabó con los golpes que el ciego asestó al ladronzuelo. Hoy el ciego habría tomado las uvas de cuatro en cuatro para negociar con ellas a futuro en un mercado financiero lleno de pícaros.
lunes, 30 de abril de 2012
Indignado me siento cuando se intenta acallar la voz de la razón y del corazón cuando son sinceros al expresar sentimientos de injusticia, cuando es la voz de la denuncia, cuando es la voz de los que no tienen voz. Es posible que esta nueva era de la comunicación instantánea, que no global, nos traiga la posibilidad de hacernos escuchar un poco más alto. Que los que tenemos esta facilidad a nuestro alcance podamos tejer esa tela de araña que impida un funcionamiento de ciertos comportamientos que hoy parecen normales. Para que llegue a global, todo el mundo, repito, todo el mundo, debería tener derecho de acceso, y como sabemos, esto no es cierto. Pero seguiremos empujando la historia como nos han enseñado esos maestros que alzaron su voz y movieron nuestras conciencias para que pueda ser.
domingo, 29 de abril de 2012
Indignado me siento con aquellos que enarbolando banderas de justicia social las utilizan para aproximarse al poder. Sólo buscan en el fondo alcanzar ese estatus para no sentirse inferiores. De este modo muestran su hipocresía y su debilidad. La justicia social no consiste en que ellos obtengan unos beneficios para ser partícipes del pastel, si no en que de ese pastel podamos comer todos un poco. Y digo todos, y digo un poco...
jueves, 26 de abril de 2012
Indignado me siento en este pais que financia con recursos públicos una deuda millonaria con los clubes de fútbol y paralelamente recorta prestaciones y permite que se cierren puertas a la educación. Mantener bajo el disfraz de deporte esta falacia especulativa que sigue beneficiando a un pequeño grupo selecto para además mantener distraido y callado a los ciudadanos es una aberración para el ser humano que se distingue de los animales en la inteligencia. Y la inteligencia debe servirnos para distanciarnos de este espejismo, y distinguir lo importante, y ser capaces a pesar de estas distracciones de dirigir nuestra vida en un sentido apropiado. Para ser capaz de esto hace falta entrenar la inteligencia personal y la colectiva, en el fondo, educación, justo lo que nos niegan...
lunes, 23 de abril de 2012
Indignado me siento cuando, utilizando el poder de influencia en el pensamiento desde los "mass media", pretenden hacernos creer que los servicios públicos son un regalo. Es más, pretenden hacernos creer que son un parabien que los pudientes tienen con los ciudadanos corrientes. Nada más lejos de la realidad ya que, claro está (o debería estar) la financiación de dichos servicios públicos sale de los impuestos que todos (y repito, todos) pagamos. Bien sobre la renta obtenida (progresivamente) o indirectamente al comprar cualquier artículo para consumo, el pan por ejemplo.
Es un principio sencillo, "la unión hace la fuerza". Aplicado quiere decir que si juntamos nuestros recursos disponibles obtendremos metas más alejadas.
El error quizás provenga del origen de la recaudación de los impuestos actuales, antiguos diezmos, tributos o derechos medievales y anteriores. Recaudación ejercida por reyes, señores feudales, iglesia, caciques y otros estamentos situados en el rango de élites. Para atender algunas peticiones del pueblo se instituyen las obras benéficas. Son éstas las que se irán transformando en derechos conquistados por los ciudadanos de las diversas revoluciones más recientes. Subyace por tanto ese sentimiento de beneplácito de los ricos hacia el general de sus congéneres.
Hoy ya no es así. Todos ponemos y bien gestionado obtenemos el beneficio cuando lo necesitamos. Sin otros intereses que interfieran.
Es un principio sencillo, "la unión hace la fuerza". Aplicado quiere decir que si juntamos nuestros recursos disponibles obtendremos metas más alejadas.
El error quizás provenga del origen de la recaudación de los impuestos actuales, antiguos diezmos, tributos o derechos medievales y anteriores. Recaudación ejercida por reyes, señores feudales, iglesia, caciques y otros estamentos situados en el rango de élites. Para atender algunas peticiones del pueblo se instituyen las obras benéficas. Son éstas las que se irán transformando en derechos conquistados por los ciudadanos de las diversas revoluciones más recientes. Subyace por tanto ese sentimiento de beneplácito de los ricos hacia el general de sus congéneres.
Hoy ya no es así. Todos ponemos y bien gestionado obtenemos el beneficio cuando lo necesitamos. Sin otros intereses que interfieran.
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