Indignado me siento al escuchar como los aduladores nos dicen que la competencia favorece a los consumidores. Por desgracia ya está aquí la prueba de que esto no es verdad. La paradoja surge cuando se identifica el consumidor con el trabajador. La competencia es buena porque bajan los precios a los consumidores, pero para que bajen los precios hay que bajar los salarios de los "consumidores", perdón, los trabajadores. Y llegamos a un escenario conocido, los salarios no dan para mantener el nivel de vida de los trabajadores, que a su vez no pueden consumir. Para intentar vender hay que bajar los precios (aumentar la productividad es´la opción más compleja) y lo más rápido es bajar los salarios, pero si los salarios caen, los trabajadores-consumidores no pueden adquirir artículos, pero hay que vender, para bajar los precios y poder vender bajamos los salarios, pero claro... quien va a poder comprar. Pues los que no sufren bajada salarial y sí sacan provecho de la bajada de precios, piensa tú mismo el final de esta historia.
No te deprimas, hay salida... otro día.
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