jueves, 26 de abril de 2012
Indignado me siento en este pais que financia con recursos públicos una deuda millonaria con los clubes de fútbol y paralelamente recorta prestaciones y permite que se cierren puertas a la educación. Mantener bajo el disfraz de deporte esta falacia especulativa que sigue beneficiando a un pequeño grupo selecto para además mantener distraido y callado a los ciudadanos es una aberración para el ser humano que se distingue de los animales en la inteligencia. Y la inteligencia debe servirnos para distanciarnos de este espejismo, y distinguir lo importante, y ser capaces a pesar de estas distracciones de dirigir nuestra vida en un sentido apropiado. Para ser capaz de esto hace falta entrenar la inteligencia personal y la colectiva, en el fondo, educación, justo lo que nos niegan...
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