lunes, 30 de abril de 2012
Indignado me siento cuando se intenta acallar la voz de la razón y del corazón cuando son sinceros al expresar sentimientos de injusticia, cuando es la voz de la denuncia, cuando es la voz de los que no tienen voz. Es posible que esta nueva era de la comunicación instantánea, que no global, nos traiga la posibilidad de hacernos escuchar un poco más alto. Que los que tenemos esta facilidad a nuestro alcance podamos tejer esa tela de araña que impida un funcionamiento de ciertos comportamientos que hoy parecen normales. Para que llegue a global, todo el mundo, repito, todo el mundo, debería tener derecho de acceso, y como sabemos, esto no es cierto. Pero seguiremos empujando la historia como nos han enseñado esos maestros que alzaron su voz y movieron nuestras conciencias para que pueda ser.
domingo, 29 de abril de 2012
Indignado me siento con aquellos que enarbolando banderas de justicia social las utilizan para aproximarse al poder. Sólo buscan en el fondo alcanzar ese estatus para no sentirse inferiores. De este modo muestran su hipocresía y su debilidad. La justicia social no consiste en que ellos obtengan unos beneficios para ser partícipes del pastel, si no en que de ese pastel podamos comer todos un poco. Y digo todos, y digo un poco...
jueves, 26 de abril de 2012
Indignado me siento en este pais que financia con recursos públicos una deuda millonaria con los clubes de fútbol y paralelamente recorta prestaciones y permite que se cierren puertas a la educación. Mantener bajo el disfraz de deporte esta falacia especulativa que sigue beneficiando a un pequeño grupo selecto para además mantener distraido y callado a los ciudadanos es una aberración para el ser humano que se distingue de los animales en la inteligencia. Y la inteligencia debe servirnos para distanciarnos de este espejismo, y distinguir lo importante, y ser capaces a pesar de estas distracciones de dirigir nuestra vida en un sentido apropiado. Para ser capaz de esto hace falta entrenar la inteligencia personal y la colectiva, en el fondo, educación, justo lo que nos niegan...
lunes, 23 de abril de 2012
Indignado me siento cuando, utilizando el poder de influencia en el pensamiento desde los "mass media", pretenden hacernos creer que los servicios públicos son un regalo. Es más, pretenden hacernos creer que son un parabien que los pudientes tienen con los ciudadanos corrientes. Nada más lejos de la realidad ya que, claro está (o debería estar) la financiación de dichos servicios públicos sale de los impuestos que todos (y repito, todos) pagamos. Bien sobre la renta obtenida (progresivamente) o indirectamente al comprar cualquier artículo para consumo, el pan por ejemplo.
Es un principio sencillo, "la unión hace la fuerza". Aplicado quiere decir que si juntamos nuestros recursos disponibles obtendremos metas más alejadas.
El error quizás provenga del origen de la recaudación de los impuestos actuales, antiguos diezmos, tributos o derechos medievales y anteriores. Recaudación ejercida por reyes, señores feudales, iglesia, caciques y otros estamentos situados en el rango de élites. Para atender algunas peticiones del pueblo se instituyen las obras benéficas. Son éstas las que se irán transformando en derechos conquistados por los ciudadanos de las diversas revoluciones más recientes. Subyace por tanto ese sentimiento de beneplácito de los ricos hacia el general de sus congéneres.
Hoy ya no es así. Todos ponemos y bien gestionado obtenemos el beneficio cuando lo necesitamos. Sin otros intereses que interfieran.
Es un principio sencillo, "la unión hace la fuerza". Aplicado quiere decir que si juntamos nuestros recursos disponibles obtendremos metas más alejadas.
El error quizás provenga del origen de la recaudación de los impuestos actuales, antiguos diezmos, tributos o derechos medievales y anteriores. Recaudación ejercida por reyes, señores feudales, iglesia, caciques y otros estamentos situados en el rango de élites. Para atender algunas peticiones del pueblo se instituyen las obras benéficas. Son éstas las que se irán transformando en derechos conquistados por los ciudadanos de las diversas revoluciones más recientes. Subyace por tanto ese sentimiento de beneplácito de los ricos hacia el general de sus congéneres.
Hoy ya no es así. Todos ponemos y bien gestionado obtenemos el beneficio cuando lo necesitamos. Sin otros intereses que interfieran.
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