viernes, 27 de julio de 2012
Indignado me siento cuando la vida no vale nada, cuando sólo importa la medida del dinero, el hombre ha dejado de ser la medida de todas las cosas hace ya mucho tiempo. El imperio del economicismo sobre todas las cosas que nos pone a la altura de todos los tiempos, nada ha cambiado, porque detrás lo único que se esconde es el deseo de acaparar poder, y eso es así desde que el hombre es hombre. Creíamos haberle puesto alguna frontera pero se están rompiendo a pasos agigantados, porque avanzar cuesta mucho pero retroceder se retrocede a gran velocidad. La frontera del conocimiento de la historia, la que nos brinda la inteligencia como elemento de superioridad. Pero no, otra oportunidad desperdiciada, hay que volver a empezar a reconstruir lo que hemos roto. Y cuanto antes empecemos mejor...
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